Me senté en el suelo
de un gran museo,
me vi rodeado de inmensas pinturas
de los más grandes artistas
de todos los tiempos
me hallé cautivado
por una en especial,
vislumbre en ella
algo especial,
una caracteristica que no veía
en las demás pinturas
era solo un rostro
dibujado en un lienzo,
postrado allí
para toda la eternidad
aquellos ojos
me transmitían
energía y alegría,
así como también
reflexión y soledad
pregunte a una persona
cerca mío
acerca de lo que le transmitía
aquel rostro
me contesto
que solo tristeza,
como si no ocultara nada más
entre sus formas
luego de que se aleje
contemple el rostro una ocasión más
y allí comprendí,
luego de hallar en él
lo que antes había encontrado,
que en la vida
todo es cuestión de perspectivas
sonreí al rostro
y me aleje,
convencido de que todo cambiaba
de acuerdo a la mente de uno
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