intrigado y animado,
fue llamado por una pequeña puerta
de la lejanía
esta puerta irradiaba un brillo
que atrapo al pequeño,
que con paso ligero y sereno
se acerco hacía ella
la abrió sutilmente
y contemplo el interior
de lo que tanto le había llamado
la atención
allí se maravillo
por lo que aquella puerta ocultaba
entre el brillo
pudo distinguir animales pequeños
interpretando suaves melodías
un piso poblado de hojas secas,
caídas de los hermosos y enormes
árboles que poblaban el interior
de aquel lugar
el niño entró allí
y comprendió la esencia de la vida,
comprendió la belleza de las cosas,
su simpleza ante todo
y desde aquel momento su vida
no volvió a transcurrir de la misma manera
ese pequeño niño aprendió
lo que aquella puerta busco enseñarle
aquel niño era yo,
dentro de mi mente
y abriéndome
a los albores de una nueva vida
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