lunes, 23 de noviembre de 2015

Las doce campanadas

Relojes,
aquel viejo invento del humano
en su afán de controlar el tiempo,
de medirlo

pequeñas manecillas
maquillando el paso de las horas
y dando una ilusión de dominio
sobre las mismas

los relojes embutan mis sentidos,
no he de negarlo

y el pequeño tic tac
destruye mis oídos

pero existe un reloj,
de origen antiguo,
que estremece mi cuerpo
más que cualquier otro

tiene sobre mí un efecto terrorífico
podría decirse
hasta destructivo

al ya típico tic tac
se le suman las campanadas
que anuncian la llegada
de cada hora

y la llegada de las doce
era la más destructiva

y fue un día, un largo día,
que un presentimiento regía mi cuerpo,
el tic tac se volvía más irritante
a cada instante

y cada campanada
me acercaba al lecho de muerte

y transcurrieron las horas,
con un frío recorriendo mi cuerpo,
como si de un aviso se tratara

entre horas
deambulaba de aquí para allá
con paso lúgubre

y a cada hora detenía mi paso
y me estremecía con cada campanada

mientras la llegada de las doce
me acechaba

hasta que llegaron
las doce campanadas
que anunciarían mi fin

I

la primera campanada
destruyo la poca quietud que me quedaba
y llevo a mi cuerpo a la más inmensa ansiedad

II

la segunda campanada
generó que mis pupilas
se tornen gigantes, ocupando todo el globo ocular,
generando un temor aún más grande en mí

III

la tercera campanada
acompaño un escalofrío que recorrió todo mi cuerpo

y destruyo toda pequeña esperanza
que existía de vida en mí

IV

la cuarta campanada
fue devastadora sobre mi rostro
y lo dejo calaverico,
con un aspecto terrorífico y escalofriante

que llego a asustarme
incluso a mí

V

quinta campanada

temores invaden mi mente
y caigo en un abismo
del cual
algo me anuncia que no saldré

VI

sexta campanada,
la mitad de mis momentos finales
han transcurrido
y ya no puedo emitir palabra

solo rió como desquiciado
y me revuelco en el suelo

VII

séptima campanada
y es un sufrimiento que no parece tener fin

ruego que esto termino,
pero se que el tiempo
todavía no ha terminado
de cobrarme como víctima

VIII

octava campanada
y todo ya ha oscurecido,
acarreando consigo un silencio infernal

que solo es interrumpido por el tictac
y las incesantes campanadas

nada parece ya existir
ni sobrevivir

IX

novena campanada,
más cerca del final
y de abandonar esta tortura
en la cual mi mente ya no reacciona
y mi cuerpo ha quedado inmóvil

X

décima campanada
y mi cuerpo recupera la movilidad,
ayudándome a incorporarme con dificultad del suelo

me acerco al reloj
y vocifero contra él,
con las pocas energías que me quedan

vocifero contra el tiempo
y las campanadas

he perdido la cordura

XI

onceava campanada
y vuelvo a reír,
que esto esta por terminar

abrazo a la oscuridad
y vocifero una vez más contra el reloj

XII

doceava campanada,
es el final

un extraño sentimiento recorre mi cuerpo
y caigo en un abismo infinito,
repleto de oscuridad
abrazado por la muerte

susurro en su oído palabras incomprensibles
y sigo cayendo
riendo como un loco

he sucumbido,
he caído ante los temores
y abandonare el reloj

como si de una comedia se tratara,
mi demacrado y calaverico rostro
dibuja una última sonrisa antes de morir

y es mi fin,
derrotado por el tiempo,
los relojes y las campanadas

lunes, 9 de noviembre de 2015

Mi propia muerte

Luego de tantas amenazas,
tantas seducciones
de aquellos viejos susurros

he caído,
al fin
he muerto

ahora siento como caigo libremente,
como si la materia
que componía mi cuerpo

todo mi peso,
mi sangre,
mi cerebro

hubieran desaparecido
y ya nada pesara

escucho a lo lejos
sonidos
provenientes de la nada
a la que estoy cayendo

son ecos
de viejos gritos

que me llaman,
me quieren impulsar
y levantarme

pero no lo lograrán,
mi destino estaba ya fijado

y nada lamento de esta muerte

de esta caída

deben de ser mis últimos minutos de conciencia
y mientras tanto
siento como mi cuerpo flota

mi fallecimiento
ha provocado
mi desintegración interna

ya no puedo emitir voz alguna
y solo me queda escuchar

siquiera mover alguna extremidad es algo posible,
solo me queda caer

y escuchar aquellos ruidos extraños

quizás solo sea yo cayendo en la nada,
quizás sea el todo entrometiendose en la nada

o quizás solo sea la muerte,
repitiendo un eco,
que de a poco se traduce en silencio

y en el final
de todo

jueves, 5 de noviembre de 2015

Habitación

la vida
se me ha perdido
en aquella habitación

aquel lugar,
de apariencia lúgubre,
ha consumido mi estadía
en este mundo

ha distorsionado
todas mis concepciones
de tiempo y espacio

me he pérdido
en aquellas cuatro paredes

y he tardado días
en encontrarme

vagando como desquiciado,
repitiendo palabras en latín
cuyo significado ignoraba

parecían atraer algún mal
a aquel lugar

que naturalmente
ya tenía oscuridad
y atraía
a la muerte

sentía el piso
y las paredes latir,
como si de un corazón se trataran

parecían acercarse a mí,
pero cuando abría los ojos

se encontraban a lo lejos,
y parecían nunca haberse acercado

ya nada podía hacer
para escapar de aquella habitación

mi mente
estaba atrapada en las cuatro paredes

mi corazón
había pérdido su fuerza,
que había sido tomada por alguna fuerza
que no conocía

mi alma
estaba carcomida
por las palabras
que solía susurrar

quizás nunca saldría de allí

quizás
solo me quede vagando en aquella oscuridad
por el resto de mi eternidad

quizás
yo ya no soy lo que solía ser
y ni siquiera soy humano

quizás solo
era un cuerpo flotando

esperando ser absorvido
por la muerte

domingo, 1 de noviembre de 2015

Utopía de silencio

utopía de ausencia de sonidos

utopía de silencio

¿qué tan posible es una existencia
que solo se vea circundada por el silencio?

comprendiendo al silencio mismo
como la ausencia total
de sonidos

sin embargo,
se antoja imposible

mis sentidos tiemblan
al pensar una existencia
que solo conozca el silencio

o peor aún,

que lo conozca
luego de haber presenciado
a los sonidos

de haberse degustado con ellos

quizás los sonidos
y las palabras nos atrapen

pero así también el silencio

¿será que no existe un equilibrio entre ambos?

¿será así que el silencio total
es solo una idealización imposible?

y,

el todo no sería todo
sin los sonidos

y,

la nada no sería nada
sin el silencio

complementos distantes

mis sentidos vuelven a temblar ante esto

pero,

¿sería posible vivir
reinados por el silencio?