Una pequeña habitación
donde los objetos estaban
acomodados de forma tan perfecta
que el sólo mirarlos transmitía paz
allí florecía la vida
en pequeñas flores y algunos cactus,
alimentando con su presencia
y la calma de sus colores a la paz
que ya desde antes existía
un jazz empezó a sonar a lo lejos
en el ambiente,
acompañando al único individuo
que allí se presentaba
se regocijaba con la paz de su hogar,
con la belleza que emanaban sus plantas
y con la sinfonía de la música que acompañaba
su estadía
comprendía que en la vida
uno puede ser feliz con poco
y que lo importante de todo,
el núcelo central de su vida,
era el ser feliz
solo por el hecho de ser feliz
y así transcurría sus días,
vagando entre plantas, música, pinturas y libros,
regocijandose con la alegría que su espíritu transmitía,
simplemente
viviendo
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