era una noche larga,
extraña,
algo rondaba en el ambiente
pero todavía no sabía que era
la inspiración
no aflorecía,
y mi mente aclamaba
el poder escribir
me senté y mire
como una flor
emanaba belleza
a cada segundo de su existencia
cambié de lugar
y leí a aquellos autores
que algún tiempo atrás
había olvidado
ronde por la habitación,
surcando con la vista
las paredes,
pérdido en la pintura que las recubría
tomé una hoja y un lapiz,
sobre ella hice un garabato
muy desprolijo
de lo que mi mente no lograba asentar
no lo asentaba
en formas de palabras,
estaban allí,
pero no florecían
era la inspiración pérdida
y que sin darme cuenta
con ella vine a encontrarme
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