Una inmensa oscuridad
y un individuo parado
en el centro de la misma,
hipnotizado por el único
punto iluminado del lugar,
y se fue acercando lentamente hacia él,
sintiéndose más débil a cada instante,
y al llegar a la luz se detuvo ante ella,
contemplándola perplejo,
cautivado por el calor que emanaba,
atraído por ella,
hasta que allí sucumbió,
atrapado por la oscuridad
y comprendió que la luz era la muerte
y la oscuridad el tiempo
que lo acechaba
y que conjuntamente con la muerte
lo habían hipnotizado
hasta el último suspiro
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