Un camino helado,
un río congelado,
una ráfaga de viento
que hace estremecer el cuerpo
ha llegado,
el indómito invierno
como el tiempo
lo había predicho
entre el frío
y los huesos helados
se esconden personas,
aquellas que lo reciben
con los brazos abiertos,
como si fuera el reencuentro
con una vieja amistad
temporalmente
el indomable invierno
dejará su huella,
para luego partir y
algún día,
cuando el tiempo lo dicte,
volver con la fuerza de siempre
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