parecido a un león
cazando en la pradera,
siento su respiración
en mis oídos,
sus palabras
se filtran en mi mente;
mi vida
en este tiempo
ha de acabar de una vez,
mi presencia
en este espacio
se desvanecerá,
seré polvo
y me perderé en las inmensidades
del universo,
derramaré litros de sangre
creando ríos
con la misma,
entraré en estado de descomposición
para ser engullido
por lo que ha muerto antes que mí;
todo esto me ha sido relatado
palabra por palabra,
en una especie de dialogo
perdido en mi mente
con la muerte,
el dialogo del final;
será mi fin
y no habrá
otro comienzo
lo que supo ser mi existencia
se perderá
en los anales del tiempo
y ya nadie la recordará
ni siquiera yo,
ya muerto;
[inicio]
aquello que me ha sido relatado
ha de comenzar,
mi cuerpo se debilita
a cada segundo
como si mis fuerzas fueran tomadas
por algo que ni siquiera supo
ser humano algún tiempo atrás,
mis ojos caen
y se cierran
un poco más a cada momento,
la oscuridad tiñe
todo a mi alrededor
y mi voz se desvanece,
mientras los gritos de la muerte
me llaman de a poco,
seduciéndome
llevándome a la putrefacción
lentamente
[inflexión]
mis extremidades
han perdido
toda capacidad de movimiento,
sangre que se empieza a vertir
de extraños cortes
que han aparecido en mi cuerpo,
espíritu extraño
que ha tomado posesión
de mi mente,
de este remanente de vida
que me ata a una existencia
con un final decidido
al que solo le queda tiempo
para presentarse;
cuervo,
ángel de la muerte
y de todo aquello que ha perecido
que se posa frente a mí
mirándome fijamente,
dictándome la cercanía
del ocaso de la vida
y el esplendor
de su reinado
de oscuridad
[final]
respiración que se entrecorta,
aire que se desvanece
derramamiento de sangre
finalizado,
ya nada queda en mi cuerpo
y solo queda esperar
a la destrucción total
de aquel rincón que supo albergar
mi existencia,
tiempo caducado,
espacio perdido;
engullido por la oscuridad
seré uno con ella
o me perderé en los palacios
de la muerte,
convirtiéndome en otro de sus sequitos
que solo obedece sus órdenes,
atándome a su eterno existir
deambulando eternamente
entre aquello que supo existir
y lo que todavía existe,
la muerte me ha llegado
[repetición del final]
el cuervo,
aquel que se había parado frente a mí
se eleva,
vuela sobre mí
realiza múltiples círculos sobre mí,
finalmente se posa sobre mi cabeza
y con un graznido
canto sobre mi final,
sobre mi destrucción,
canto aquellas palabras
que la muerte me supo dedicar
tiempo atrás,
relato mis penurias,
regocijándose con ellas
con un sonido tan terrible
que un estremecimiento recorrió mi cuerpo,
y al volver a elevarse
dicto mi final
aquel que tanto había esperado,
aquel que me habían dictado
fallecí
sin más,
final de la vida;
muerte
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