recorro el solitario camino
que se extiende a lo lejos,
que se interna en la horizonte
[¿la nada?]
perdiéndose en el vasto paisaje,
dirigiéndose a lo desconocido
que habita allí en lo lejano
[¿cual será la distancia?]
tormenta;
que se manifiesta sobre el camino
lluvia torrencial,
sinfonía de truenos
y teatro visual
de relámpagos
[la naturaleza
en su expresión más verídica]
niebla
que todo lo (me) recubre
capacidad visual
desaparecida,
campo óptico
cubierto
ceguera;
sensación de perdida
[perdida de sentidos]
y caída;
caigo
hacia la nada
o
¿hacía el todo?
nada se dé lo
que allí abajo se encuentra
[¿qué es lo que sé?]
caída interminable,
sin medición del tiempo
[la nada
o
el todo]
caigo;
caigo
sobre un campo de flores
marchitas
[¿adónde se ha ido
el camino?]
flores ennegrecidas,
a las cuales la vida
se les ha ido
brotan de los cuerpos
de los que han caído
aquí antes que yo,
de su muerte
y su putrefacción
[¿dónde he caído?]
las flores
que brotan de las almas muertas
[¿estaré muerto?]
y que hacen renacer
a dichas almas,
el incesante goteo
de la lluvia
ha cambiado el tallo
de la flor
y parece volver a vivir,
parecen otorgar
a las almas
una nueva vida
dejando la vida,
olvidándola,
falleciendo
y volviendo a vivir
[¿habré muerto
y vuelto a vivir?]
en forma de flor marchita,
que vuelve a tomar color
otorgando la nueva forma de vida
y yo me levanto;
abandono el campo de flores marchitas,
retomo el camino
[¿dónde habré estado?]
y sigo,
recordando a todo momento
a aquellas almas marchitas
que sueñan con volver a vivir
en forma de flor
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