viernes, 16 de octubre de 2015

La llegada de la muerte

Una noche fría
y con un extraño tinte,
como si fuera a ser uno de aquellos
momentos que se marcan a piel en la vida de uno

quizás sea por el clima
o por el ambiente que me rodea,
o también por el temor que inunda mi mente

pero algo extraño rondaba por allí
y podía sentirlo,
me llamaba a lo lejos

mi hogar se encontraba entre las penumbras,
no existía luz alguna que alumbrara aquellas paredes
y tampoco persona
que conviviera con mi presencia

el estremecimiento que sentía
era tal que aquella noche no podría conciliar el sueño

llevaba varios días en vela
y mi rostro se iba demacrando de a poco,
las ojeras tomaban lugar
y mi semblante era más oscuro de lo que solía ser

pero había algo aquel día
que tampoco me permitiría entrar en el extraño
mundo de los sueños,
en cambio me haría permanecer en este extraño mundo
de la realidad

transcurrí el camino del comedor hacía mi habitación
sumido en la total oscuridad y el total silencio,
haciendo caso omiso a las perturbaciones que acudían
a mi alma en cada paso,
como si de una advertencia se tratara

al acercarme a la penumbra del umbral de mi habitación
el tacto con la madera de la puerta 
evoco en mi extraños recuerdos

recuerdos de algún cuento tenebroso,
con tintes diabólicos y terroríficos,
que ha sido escrito en la vieja época gótica

¿era quizás aquello una señal de mi mente?
podría serlo, pero igualmente en la oscuridad decidí continuar

me sumergí totalmente en el umbral
y quede estupefacto al encontrarme con una presencia extraña
dentro de mi lugar de descanso

aquel ser, aquella existencia
me era desconocida
y su solo presencia magnifico el temor 
que acechaba en mi cuerpo aquella noche

mis huesos se congelaron,
el corazón se detuvo unos segundos
y la mente se me nublo

aquella presencia era fantasmagórica,
guardaba en su ser alguna existencia pasada,
un existir diabólico
que persistía hasta el presente

y aquello me asustaba, 
mi alma se iba rodeando de toda esta oscuridad
e iba pidiendo clemencia

sin siquiera haber empezado a sufrir

lo desconocido empezó a acercarse lentamente,
mi mente quería escapar
pero mi alma y mi cuerpo se lo negaban

mi respiración era agitada, 
ya no podía mantener la tranquilidad
y el pulso oscilaba en la taquicardia

la piel estaba entumecida, junto con los huesos,
todo sentimiento y sentido 
estaba ya bloqueado por el frío y el temor
que aquella extraña criatura me provocaba

se seguía acercando
y mi alma ya se acercaba a la derrota,
atrapado por la muerte
que aquel ser emanaba

la muerte,
oh sí la muerte,
aquello que tanto anhelamos
y a que a la vez
tanto rechazamos

comprendí que había venido a buscarme a mí,
que había aparecido súbitamente en mi habitación,
en mi umbral,
pero siempre había estado acompañándome

solo venía a cobrar lo que era suyo,
lo que realmente le pertenecía

intente resistirme,
un último movimiento de mis músculos para huir,
un último momento de lucidez
donde mi mente volvió a ser la que era

pero ya era demasiado tarde,
mi tiempo se había terminado
y aquel último estremecimiento de mi alma
era la sensación final de mi vida

me atrapo con sus brazos,
me ungió con él,
me llevo

mi alma se dejó llevar,
el corazón hace tiempo se había detenido definitivamente
y el resto de mi cuerpo estaba sumido en el frío

y así morí,
aquella extraña noche que había abocado en mí
sensaciones de estremecimiento
y que terminaron por cumplirse

con la aparición
de la muerte

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